La piel como el resto del cuerpo humano empieza a envejecer a medida que pasan los años. En  la dermocosmética podemos encontrar diferentes alternativas para suavizar síntomas como sequedad, fragilidad, arrugas y manchas.

Resulta imposible que escapemos al envejecimiento de nuestra piel, nuestra propia genética es fundamental aunque situaciones de estrés, excesiva exposición al sol o la contaminación y los cambios bruscos de temperatura, entre otros, aceleran el proceso.

Con el paso de los años, la capa externa de la piel adelgaza, la cantidad de melanocitos disminuye y los que quedan, aumentan de tamaño fabricando melanina de forma irregular con lo que pueden aparecer las manchas pigmentadas en las áreas expuestas al sol. Disminuye también la resistencia y elasticidad de la piel. Los capilares  sanguíneos se dilatan y se vuelven más frágiles. Disminuye la secreción de las glándulas sebáceas y sudoríparas. Esta falta de sebo, afecta especialmente en las mujeres, a partir de la menopausia generando gran sequedad en la piel y prurito. Como las glándulas sudoríparas producen menos sudor, cuando se enfrenta la piel a elevadas temperaturas tiene un mayor riesgo de insolación.

Por todos estos factores, las alteraciones en la piel se hacen más frecuentes a medida que envejecemos. Los efectos del sol, uno de los grandes enemigos de nuestra piel, son acumulativos.

La flacidez, arrugas y demás manifestaciones del paso del tiempo sobre el aspecto de la piel (manchas, elastosis solar,…) se pueden evitar o retrasar, limitando la exposición al sol, sin la debida protección y a partir de una cierta edad, recurriendo a unos cuidados cosméticos especialmente concebidos para ello.

Los productos de dermofarmacia pueden ayudar a la piel a lucir un aspecto más joven y saludable, en general se recomienda comenzar a utilizar productos faciales antiedad, a partir de los 40 años, para lograr una desaceleración del proceso de envejecimiento.

La Limpieza facial es fundamental, una correcta limpieza consigue mejorar el aspecto del cutis, la piel se presentara más tersa, luminosa y suave. Hay que eliminar tanto los residuos propios de la piel (células muertas, grasa o sudor) como los externos (polvo, polución ambiental, restos de maquillaje). Es necesario hacerlo a diario, independientemente del uso o no de maquillaje. Es básico que dejemos que la piel respire correctamente. La contaminación, el polvo, estrés o los cambios hormonales son sus enemigos y la limpieza diaria es la mejor manera de tener bajo control estos efectos adversos.

Hay que conocer el tipo y características de la piel, para escoger el producto adecuado. Además de ser afines con el tipo de piel a tratar, no deben tener efectos irritantes ni sensibilizantes y ser capaces de mantener intacta la capa lipídica.

Para llevar a cabo la limpieza diaria de la piel, pueden utilizarse:

   – Jabones.- aunque estos tienen excesiva alcalinidad y no serían adecuados en pieles secas.

   – Syndents.- son más dermocompatibles.

   – Limpiadores (o desmaquilladores) faciales.- para mayor comodidad de aplicación y compatibilidad con cualquier tipo de piel. Pueden ser emulsiones, geles o lociones, algunos necesitan aclarado con agua y otros no.

Emulsiones de fase externa oleosa, estas se aconseja exclusivamente en el caso de pieles muy secas.

Emulsiones de fase externa acuosa, eliminan los residuos con más facilidad, las más empleadas.

Soluciones micelares.- soluciones acuosas que actúan emulsionando y disolviendo la suciedad y la grasa de la piel. Pasando simplemente un algodón, ejerce la función de arrastre de  la suciedad.

Geles.- proporcionan una agradable sensación de frescor. Al no contener elementos grasos son los más indicados para pieles con tendencia grasa.

Aceites.- tienen dificultad de eliminación y únicamente apropiados para pieles muy secas.

Toallitas.- aportan comodidad y facilidad. Se comercializan para distintos tipos de piel.

Desmaquillante de ojos.- la piel de los ojos es más fina y sensible que el resto del rostro, el producto empleado debe ser especifico y hacer una limpieza en profundidad para evitar dejar cualquier resto de suciedad.

Limpiar de forma adecuada es imprescindible, para conseguir que se mantenga en buen estado y resulte eficaz cualquier tratamiento que utilicemos antiedad.

Para retrasar el envejecimiento, necesitamos seguir un estilo de vida saludable, cuidar nuestra alimentación, evitar tabaco, alcohol, hacer ejercicio físico moderado, protegernos del sol y agentes externos, dormir suficientes horas, etc

Existen productos para todos los gustos y necesidades de la piel, ahora también se ha revelado la Nutricosmética como un aliado para atacar desde dentro fenómenos como flacidez, arrugas, fotoenveejecimiento y tantos otros.

Hay veces que sometemos a la piel a muchos excesos, por ejemplo, en épocas festivas. Algunos consejos para mantener la piel sana y que no sufra más de lo habitual:

– Cuidar la alimentación es imprescindible. Una dieta hipercalórica rica en alimentos con alto índice glucémico no ayuda demasiado. Sin embargo, rica en fruta y verduras, así como beber mucha agua es fundamental tras estos periodos de excesos. Un exceso de sal, presente en muchos alimentos que se consumen en épocas festivas, empeorara la retención de liquido y las bolsas en los ojos.

– La piel refleja los excesos como el tabaco, falta de sueño, alcohol, que la envejecen.

– La falta de sueño, dificulta la renovación nocturna que el organismo necesita, por lo que el rostro estará más desvitalizado, sin brillo.

– Como tendemos a maquillarnos más, no olvidar, siempre limpiar la piel, y usar cosméticos con excipientes adecuados.

Existen ingredientes y principios activos  que ayudan a recuperar la piel de esos excesos, como:

La vitamina C es un antioxidante que neutraliza radicales libres y tiene efecto renovador, despigmentante y además interviene en la síntesis de colágeno.

Los Proteoglicanos y pre proteoglicanos precursores del ácido hialurónico para hidratar.

Productos drenantes para el contorno de ojos con despigmentantes y quelantes de hierro para las ojeras.

Moléculas que, en contacto con la piel tienen un efecto tensor que disminuye la fatiga del rostro, pero casi siempre se basan en antioxidantes, hidratantes intensivos y partículas que reflejan la luz para iluminar la piel. Son más eficaces cuando se utilizan concentrados en forma de serum y son útiles durante las festividades para tener mejor aspecto y después de estas para recuperar los estragos de las fiestas.